La Opinión: Metro anuncia un 20% de despidos


Abarca plazas no sindicalizadas; se habla también de aumento de tarifas

Metro, la agencia encargada del transporte en el condado de Los Ángeles, circula por una carretera complicada, cuyo destino podría ser el despido del 20% de sus empleados no sindicalizados, así como un aumento de tarifas y recortes de rutas de autobuses.

Más de 260 oficinistas, traductores, fotógrafos, publicistas, urbanistas y gerentes perderían su puesto tan pronto como en dos meses. Asimismo, para equilibrar un déficit presupuestario de $250 millones, se planea subir de $1.25 a $1.50 el pase regular de autobuses, entre otros incrementos; y eliminar 145,000 horas de servicio a partir del 1 de julio.

Lo peor es que Metro aún no pasa por el tramo más difícil del camino. "En el próximo año fiscal vamos a recortar mucho más, incluyendo, desafortunadamente, muchos empleos", señaló su vocero Marc Littman a La Opinión.

Esa reducción laboral, anticipó Ara Najarian, presidente de la junta directiva de Metro, abarcaría incluso a choferes de autobuses y mecánicos. "No hay vuelta de hoja. No tiene sentido cortar una ruta de autobuses y mantener al empleado en la nómina, porque no es justo para el público", mencionó.

Por primera vez, desde que inició la crisis económica, la Dirección Metropolitana de Transporte planea eliminar puestos de trabajo. En diciembre de 2008 suspendió la contratación de personal, a excepción de operadores, encargados de mantenimiento y de seguridad.

El cambio de viraje se presenta dos años después de que autoridades de Los Ángeles empezaron a utilizar la palabra "despidos" en su discurso y agenda.

Directivos de Metro lo consideran como un período para "racionalizar" la agencia, al eliminar puestos vacantes, crear un programa de retiro anticipado (similar al que implementa el Ayuntamiento angelino) y aplicar un adelgazamiento de cargos administrativos o "de menor prioridad".

La noticia llegó a muchos empleados por medio de una carta firmada por Art Leahy, director ejecutivo de la agencia, la cual indica que con estas medidas se busca atender con mayor eficiencia y efectividad a los usuarios del sistema colectivo de transporte en este condado.

"En los próximos meses, también recomendaré a la Junta [directiva] la eliminación de programas y actividades específicos de toda la agencia como un medio para reducir aún más nuestros gastos", señala el documento.

Representantes del Sindicato de Transportistas Unidos (UTU), que representa a los choferes de autobuses, no estuvieron disponibles para un comentario.

Desde mediados de 2009, Metro enfrenta un histórico hueco fiscal, exacerbado por la recesión, una caída de los subsidios estatales y una disminución del 10% en los ingresos por tarifas de autobuses y trenes. Sólo de fondos destinados exclusivamente para los primeros no llegaron $100 millones.

En esta primavera redujo sus gastos por $70 millones. El presupuesto de la oficina de relaciones públicas, por ejemplo, se cortó a una tercera parte, explicó Littman. "Leahy ha decidido primero limpiar la casa y es lo que estamos haciendo", dijo el vocero.

Otro factor que ha golpeado severamente a la agencia ha sido la caída de pasajeros. Según estadísticas, registró 27 millones de abordajes en sus autobuses en febrero pasado, 700 menos comparado con el mismo mes de 2009 y 2.6 millones menos respecto a 2008.

Aunque en sus líneas de trenes se observó un aumento de 6.6 millones de abordajes en enero de 2008 a 7.2 millones en 2009 (en parte por la apertura de la extensión de la Línea de Oro en el Este de Los Ángeles), en términos generales reportó dos millones de usuarios menos en ese mismo lapso.

El año pasado, la segunda agencia de transporte más importante de Estados Unidos aprobó recortar 120,000 horas de servicio en ciertas rutas de autobuses, lo que se tradujo -de acuerdo con cálculos oficiales- en un aumento de entre dos y cinco minutos de espera.

Para Refugio Rivera, un hombre con debilidad visual, otra medida similar pondría en riesgo su integridad física. "Casi no veo. Nomás con un ojo, pero muy poquito, y si cortan el servicio me va a afectar. Voy a muchos lugares a ver al doctor, y tendré que agarrar otros buses", comentó.

"Don Cuco", de 61 años y originario de Zacatecas, ha perdido paulatinamente la vista a causa de una diabetes mal cuidada. Hace unos años, recuerda, fue agredido por dos jóvenes cuando se dirigía a la parada del autobús. "Cuando la gente se da cuenta que no miro, luego me quieren asaltar", dijo.

A finales de mayo, la junta ejecutiva de Metro analizará estas iniciativas -dentro del paquete presupuestario para el ciclo 2010-2011-, junto con un alza a las cuotas del autobús, que implica que el precio del pase mensual suba de $62 a $75 y el del pase diario de $5 a $6.

El Sindicato de Pasajeros (BRU) ha solicitado una audiencia pública para que se escuchen sus demandas. "La gente batalla ahora para encontrar dinero para comprar el pase actual", mencionó su dirigente Esperanza Martínez.

Lo irónico es que la Dirección Metropolitana de Transporte recibirá $40,000 millones en los próximos 30 años por fondos de la Medida R -incluso el alcalde Antonio Villaraigosa impulsa un plan para obtener recursos en menos tiempo-, pero ese dinero no puede utilizarse para cubrir salarios u otros gastos.

Para Najarian, la única esperanza es que la situación financiera del país mejore, un hecho que no se pronostica para 2010. "Espero que en los próximos años, cuando la economía esté un poco mejor, empecemos a restaurar el servicio y los empleos", dijo.